Llevo unas semanas con un chico. En nuestra última relación sexual, se quitó el preservativo en medio de la relación, sin más. Me enteré ya al final. Le pregunté qué había pasado. Me dijo que le molestaba, que así le cuesta más, y tal…En el momento, me quedé sin reacción… al comentarlo con una amiga, esta me dijo “eso también es violencia”, desde entonces le estoy dando vueltas, la verdad es que me sentí engañada, me parece muy poco respetuoso e irresponsable. Os pregunto, realmente esto es violencia?

 

Querida compañera, muchas gracias por tu consulta.

Quitarse el preservativo sin consentimiento previo en medio del acto sexual es una forma de abuso. En inglés se conoce como “stealthing” (sigilosamente), que, en el contexto sexual, corresponde a la acción de quitarse el preservativo sin que tu pareja se dé cuenta. En este caso, ya que la persona no sigue con el acuerdo preestablecido de usar preservativo, está actuando sin consentimiento. Tampoco podemos ignorar las posibles consecuencias para la salud sexual, riesgo de embarazo para la mujer, además del fuerte impacto emocional.

Aunque no está específicamente tipificado en la ley, entra dentro de los delitos de abuso sexual del Código Penal, ya que se entiende que, si no hay acuerdo para retirar el preservativo, no hay consentimiento, lo que constituye el delito de abuso sexual. A pesar de que no existen muchas sentencias sobre este tema, sí es cierto que recientemente ha habido una condena al respecto.

Se trata del caso de un juzgado de Salamanca (estado español) que ha condenado a un hombre a una multa como autor de un delito de abuso sexual por quitarse el preservativo sin consentimiento ni acuerdo de la mujer con la que se encontraba manteniendo relaciones sexuales y deberá indemnizar a la víctima. El mismo juzgado ha entendido que se debe aplicar el artículo del abuso al poder considerarse que se ha prestado pleno consentimiento a mantener relaciones sexuales usando preservativo, y la posterior retirada sigilosa del profiláctico se realiza sin consentimiento, lo que atenta contra la indemnidad sexual de la víctima, quien consintió el acto sexual únicamente con las debidas garantías para evitar embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual.

Sin embargo, en general, estos procedimientos jurídicos suelen ser complejos y las dificultades encontradas en probar los hechos y las violencias sufridas, muchas veces expone a las mujeres a un proceso de revictimización. En la jurisprudencia, desafortunadamente, también es posible encontrar casos en los que, en una situación parecida, no se condena al autor por falta de “pruebas”. Eso no quiere decir que una mujer que vive una situación parecida no pueda denunciar el abuso, o bien buscar ayuda en los servicios especializados de atención a las violencias machistas para poder reparar el daño emocional causado.

Actualmente existen servicios paralelos al judicial especializados para mujeres que pueden proporcionar un soporte a muchos niveles, como puede ser: el acompañamiento psicológico, la opción de proporcionarte una casa de urgencia protegida o un soporte legal especializado para que puedas sentirte más segura y acompañada en todo el proceso. Podemos orientarte para encontrar el servicio más cercano con estas características.

Por otro lado, nos parece importante remarcar que todavía muchos juzgados operan bajo la misma lógica patriarcal que la sociedad en general, y que desde los colectivos feministas seguimos denunciando las violencias en todos los ámbitos, evidenciando también las violencias institucionales relacionadas con las violencias sexuales.